¿Cuál es tu carga?

Hay un cuento que me gusta mucho por su mensaje y porque cada vez que lo leo me hace reflexionar sobre todo eso que no he dejado fluir en mi vida por no permitirme vivir cada momento presente.

El cuento es anónimo, y no estoy segura si es de origen chino o japonés, pero va más o menos así:

“Dos monjes Zen iban cruzando un río cuando se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzar, pero tenía miedo.

Así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.

El otro monje estaba furioso. No dijo nada, pero hervía por dentro. Eso estaba prohibido. Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varios kilómetros. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:

– Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informarle acerca de esto. Está prohibido.

– ¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -le dijo el otro.

– ¿Te has olvidado? Llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros -dijo el que estaba enojado.

El otro monje se rió y le contestó:

– Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchos kilómetros atrás. Sin embargo, tú todavía la estás cargando…”

Como el monje enojón del cuento, muchas veces insistimos inconscientemente en quedarnos “atoradas” en el pasado.  Nos olvidamos de dejar ir lo que nos molesta en el ayer y lo llevamos cargando por la vida dándole la importancia que ya no tiene en el hoy.

Gastamos nuestra energía en quejarnos de lo que fue, en lugar de ver las situaciones desde una nueva perspectiva.  No nos damos la oportunidad de crear nuestra propia vida día a día e instante a instante.

Por eso te invito hoy a reflexionar qué es eso que TÚ llevas cargando por la vida, qué es eso de lo que te necesitas liberar para vivir esta maravillosa aventura llamada vida más ligera y feliz.

¡Porque recuerda que la decisión de ser o no feliz siempre será TUYA y de nadie más!

La paz es el camino

Guerra en Irak, guerra en Afganistán, guerra en Palestina, guerra en Sudán, guerra en Libia. Estamos tan acostumbradas a ser bombardeadas con noticias de estos, y otros, conflictos que a veces es fácil olvidar que son eventos en los que miles de personas se ven tristemente afectadas cada día.

Es fácil olvidar que la alternativa a la guerra es eso que todos deseamos como si fuera algo inalcanzable, algo imposible, algo que no está en nuestras manos lograr: LA PAZ.

Hemos olvidado que la paz es responsabilidad de cada uno de nosotros.  Hemos olvidado que somos parte de un TODO, y que para que ese todo viva en PAZ debemos comenzar por encontrar la paz en nosotras mismas.

Nuestra experiencia exterior es un reflejo de nuestra experiencia interior.  Si no logramos vivir en PAZ con nosotras mismas, ¿cómo podemos esperar que haya paz a nuestro alrededor?  Si nuestro corazón es una zona de guerra, ¿cómo podemos exigir que nuestro país lata al son de la PAZ?

Por eso, hoy que se celebra el trigésimo Día Internacional de la Paz, un día que las Naciones Unidas han declarado dedicado a fortalecer los ideales de la paz, tanto en el seno de todos los pueblos y naciones como entre ellos, te invito a reflexionar sobre tu propia PAZ interior.

Cómo dice el maravilloso anuncio de cine del publicista brasileño Washington Olivetto  (del cual comparto hoy con ustedes una traducción al español) todo es cuestión de llevar tu propia PAZ a tu mundo exterior, ya que ¡mientras más usas tu PAZ, más PAZ llegará a tu vida!

Tan sencillo como eso…

Ámate mujer

Es fácil decirlo.  Pero como dicen por ahí “del dicho al hecho hay un buen trecho”.  Nos queremos mucho, sí, pero a veces se nos olvida lo que realmente significa el amarnos a nosotras mismas.

Amarse a sí misma no significa ser egoísta; sino reconocer que para poder compartir nuestro amor con los demás es necesario antes que nada sentir mucho amor dentro de nosotras.

Amarse a sí misma no significa dejar a un lado nuestras responsabilidades hacia los demás; sino aceptar que nosotras somos responsables de nuestra propia vida y felicidad, para entonces así poder ayudar a nuestros seres queridos a ser felices.

Amarse a sí misma no significa que estamos separadas de quienes nos rodean; sino, muy al contrario, es el primer paso en el proceso de aceptación de que somos parte de un todo y que para que ese TODO sea dichoso, cada una de sus partes tiene que serlo.

Todo es cuestión de elegir lo que queremos SER.

Por eso hoy te invito a reflexionar sobre tu amor por ti misma y a ver un video que hice basado en una presentación de PowerPoint que está haciendo las rondas por internet.

Desconozco quien es el autor o autora del texto.  Un texto que resume tan bien y en tan pocas palabras el significado de amarnos a nosotras mismas.

¡Espero que te guste!

Visita 40ymasTV para ver éste y todos los videos de 40ymas.com

Aprende a decir que NO

Tienes una semana ocupadísima.  Entre la familia, el trabajo y compromisos sociales tu agenda esta hasta el tope.  De repente un amigo te pide que le ayudes a hacer algo por lo cual no te va a pagar y que sabes que te va a llevar más tiempo del que tienes disponible. ¿Qué haces?

Estas a punto de mudarte de casa.  Tienes muchos gastos entre la mudanza y la inscripción a una nueva escuela para tus hijos.  Tu mejor amiga (o tu novio, o tu prima…) te cuenta que debe pagar algo urgentemente pero que no tiene dinero hasta dentro de una semana y te pide un préstamo.  ¿Qué haces?

Seguramente tu respuesta instantánea a las dos preguntas fue “le diría que no puedo”. Pero, piénsalo bien, ¿es eso lo que en realidad harías?  Estamos hablando de favores a personas que amas, cercanas a ti, de tu círculo más íntimo.

¿Les dirías que NO o harías a un lado tus propias necesidades por ayudarlos?

La mayoría de las mujeres simplemente no sabemos decir que NO.  Sentimos que decir que no a alguien que queremos es negarles nuestro amor.  Creemos que el decir que no es lo mismo que traicionar la relación.  Simple y sencillamente no soportamos el ver que una persona querida no tenga lo que desea cuando nosotras podríamos dárselo.

El problema es que en el proceso de darlo nos olvidamos de nosotras mismas.  Ya sé que siempre he dicho que en el DAR esta el RECIBIR, pero antes de dar a los demás debemos comenzar por darnos a nosotras mismas.

  • Da tiempo cuando tengas suficiente tiempo para ti misma
  • Da dinero cuando tengas suficiente dinero para ti misma
  • Da amor cuando tengas suficiente amor para ti misma

Debemos aprender a poner nuestros propios límites, a saber decir “hasta ahí y basta”, a reconocer en donde terminan nuestras necesidades y comienzan las de los demás.  A discernir sobre cuándo y a quien debemos dar Y A QUIEN NO.

Recuerda que si a alguien le disgusta que no hagas, o no des, lo que él quiere, el sentimiento de disgusto es suyo, así que ¡no lo hagas tuyo!  No permitas que nadie te haga chantaje por qué decides no dar o hacer algo con frases como: “rompiste tu promesa”, “nunca pensé que hicieras algo así”, “no eres una buena amiga”, “yo lo haría por ti.”

Agradezcamos la oportunidad que la vida nos da de hacer algo por los demás, pero cuando sea necesario decir que NO, sepamos decirlo con gentileza y firmeza a la vez.  Como toda mujer que respeta sus límites y exige que los otros los respeten también.