A todas las mujeres hermosas

Miles de pensamientos, poemas y canciones se han escrito en honor a las mujeres.  Somos verdaderas musas de muchos hombres que encuentran en la belleza femenina una inspiración para su obra.

Pero pocos son los hombres que realmente aprecian la belleza de la mujer cotidiana y la plasman tan hermosamente como lo ha hecho el escritor peruano Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010.

Lo que comparto con ustedes a continuación va más allá de un simple escrito.  Es una verdadera oda a las mujeres como tú y como yo que “sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo”…y con algunas arrugas, somos hermosas aunque a veces lo olvidemos.

¡Espero que te guste y lo disfrutes tanto como yo!

Todas las flores del desierto están cerca de la luz

por Mario Vargas Llosa

Todas las mujeres bellas son las que yo he visto, las que andan por la calle con abrigos largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando las miran. Sin medidas perfectas, sin tacones de vértigo. Las mujeres más bellas esperan el autobús de mi barrio o se compran bolsos en tiendas de saldo. Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.

Las flores del desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que te acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran sólo con unos pocos, las que se lavan el pelo y lo secan al viento.

Las bellezas reales son las que toman cerveza y no miden cuántas patatas han comido, las que se sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las que acarician con ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas damas de chándal de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.

Las mujeres hermosas no salen en revistas, las ojean en el médico, y esperan al novio, ilusionadas, con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele, y se tragan el fútbol a cambio de un beso.

Las mujeres normales derrochan belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos rodeadas de gente sin retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los suyos con la felicidad embotellada de los grandes grupos.

Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices.  Las flores del desierto son las que están a tu lado.  Las que te aman y las que amamos.  Sólo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas torneadas, de los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del tiempo, enemigos de la forma y enemigos del alma. Vértigo de divas y llanto de princesas.

La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad…

¿Quién te lo impide?

¿Te gustaría tomar un curso o taller sobre algo que te apasiona, o adoptar un nuevo hobby, o cambiar de trabajo, o iniciar un negocio propio, o retomar tu carrera universitaria, o volver a la escuela y terminar la preparatoria…?

¿Contestaste SI a alguna de las preguntas anteriores? Entonces, te has preguntado alguna vez “¿por qué no lo hago y qué es lo que me impide que cumpla mi sueño de hacer lo que deseo académicamente o profesionalmente?”

Seguramente tu respuesta sonará algo como: “porque… no tengo dinero, no tengo tiempo, no tengo el apoyo de mi familia, no tengo la edad, no tengo la seguridad de que lo pueda lograr…”

En realidad todo lo anterior son solo excusas.  Son maneras de responsabilizar a otros de tu éxito o fracaso en la vida y de manifestar tu miedo a descubrir que en realidad tienes la capacidad de llegar tan alto y tan lejos como tú te lo propongas.

Así es, quien generalmente nos impide que logremos nuestros sueños y alcancemos nuestras metas no es nadie más que nosotras mismas.  Las mujeres somos muy buenas para boicotear nuestra felicidad cuando en el fondo de nuestro corazón sabemos muy bien que contamos con una gran fortaleza y tenacidad.

Esa fortaleza y tenacidad las usamos día a día para proteger a nuestra familia de las adversidades y para impulsar a nuestros hijos a crecer como personas integras.  Y se nos olvida que esas cualidades tan femeninas las podemos usar también a nuestro favor para convertir nuestros anhelos en experiencias personales que nos lleven a la plenitud.

Por eso te invito a que en tu próximo momento de  calma y reflexión tomes papel y lápiz y anotes eso que te gustaría con todo tu corazón hacer o estudiar o emprender.   Luego escribe todas las “excusas” que te has dado hasta ahora para no materializar tus sueños.  Finalmente, anota junto a cada excusa un muy grande “¡SI PUEDO!”, cierra tus ojos y visualízate sobrellevando esos obstáculos que has creado en tu mente.

Porque TU puedes hacer todo lo que deseas para ser feliz siempre y cuando creas en ti misma y en tu potencial para hacerlo y serlo.

Otros 5 consejos para dormir bien

¿Eres de las que te acuestas a dormir y simplemente no puedes hacerlo tan fácilmente? ¿O quizá te pasa que duermes tus 7 u 8 horas y cuando despiertas la mañana siguiente te sientes tan cansada como cuando te acostaste a dormir?

Si tu respuesta fue un SI a cualquiera de las preguntas anteriores, entonces encontrarás muy útiles los cinco consejos para dormir mejor y descansar tu cuerpo por las noches que te presento a continuación:

Apaga tus sueños

Los sueños no son otra cosa que nuestra mente trabajando en pensamientos que dejamos inconclusos durante el día, y ese trabajo de soñar no nos permite entrar en los estados más profundos de sueño en donde realmente permitimos a nuestro cuerpo descansar.  Si estamos conscientes de esto, entonces algo que podemos hacer es asegurarnos de terminar nuestros pensamientos en el momento que los tenemos.  Por ejemplo, te encuentras manejando y ves una tienda de regalos, inmediatamente piensas “debo comprar un regalo para la boda de mi prima” y ahí se queda tu pensamiento porque en ese momento se puso la luz verde y continuaste tu camino.  Si conscientemente hubieras dado una conclusión a tu pensamiento con algo como “mañana después de dejar a mi hija en el ballet voy a comprar el regalo de mi prima para su matrimonio” tu mente ya no tendrá la necesidad de trabajar en ese pensamiento mientras duermes y tu cuerpo podrá tener más horas de total relajación.

Desenreda tu mente

El insomnio muchas veces se debe a que no logramos apagar nuestra mente antes de dormir.  Pasamos horas y horas pensando en lo que hicimos durante el día, en algún evento del pasado o preocupadas por lo que vamos a hacer al día siguiente.  Un truco para “apagar” la mente y caer en un sueño profundo es el de desenredarla mentalmente.  Cierra tus ojos y haz un recorrido de tu día visualizándote en cada acción que desempeñaste.  Pero ¡mucho ojo!, el truco es hacerlo a la inversa: comienza por la última acción del día y termina con el momento en que despertaste, que es el momento en que más fresca te sientes.  ¡Muy probablemente caerás dormida antes de terminar ese recorrido mental por tu día!

Ejercita tu cuerpo

Cuando haces ejercicio tu cuerpo descansa más profunda e intensamente, pero la hora en que lo haces es un factor muy importante.  Si eres de las que te sientes vigorizada después de ejercitar tu cuerpo, entonces evita hacerlo por las noches y sigue tu rutina de ejercicio por las mañanas o por la tarde.

Come bien

Trata de no ir a la cama con el estomago vacio, pero recuerda que un estomago muy lleno te puede mantener despierta durante la noche.  Existen alimentos que te pueden ayudar a dormir como son la leche, el atún, las almendras, los duraznos, los chabacanos, los espárragos, la patata y los plátanos.

La cama es para dormir

Evita ver la televisión, comer, o discutir con tu pareja en la cama.  Si haces lo anterior, terminaras asociando ese espacio con actividades que te distraen y que no te permiten obtener las horas de descanso que necesitas cada noche.

También te invito a leer estos otros 5 consejos que compartí hace un tiempo en este mismo espacio y que complementan los anteriores.

¡Recuerda que el descansar tu cuerpo y tu mente  te ayuda no solo a sentirte sino también a verte bien!

La importancia de conocer tu cuerpo para prevenir el cáncer de mama

En este espacio hemos platicado varias veces sobre el cuidado de nuestro aspecto físico a través de usar la moda que más nos acomoda, la aplicación de un buen maquillaje y la práctica de tratamientos faciales que nos ayudan no solo a vernos, sino a sentirnos muy bien.

Así como sabemos que es lo que ayuda a resaltar nuestra belleza exterior, es muy importante tener una buena relación con nuestro cuerpo para aprender a conocerlo y así saber detectar a tiempo cuando se presentan cambios que pudieran ser señal de una enfermedad.

Las enfermedades no son más que una conversación con nuestro cuerpo que algo nos quiere decir.  El asunto es saber escucharlo y no pelear contra él.

Una de estas enfermedades a las que me estoy refiriendo, que hoy en día lamentablemente es una de las más agresivas con las mujeres de todo el mundo, es el cáncer de mama. El cáncer de mama consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células de éste tejido.

Éste es el cáncer que se presenta más frecuentemente entre las mujeres con aproximadamente 1.38 millones de casos nuevos cada año a nivel global, tanto en los países desarrollados, como en los países en vías de desarrollo.

En los países de habla hispana, esta incidencia tan alta de cáncer de mama no es la excepción.  El número de nuevos casos de cáncer registrados en algunos de nuestros países es altísimo.  ¡En Uruguay hubo 130 nuevos casos de cáncer de mama por cada 100,000 habitantes en 2008!

Los números en otros países de nuestra región en ese mismo año de acuerdo a GLOBOCAN son: Chile 49 casos nuevos de cáncer de mama por cada 100,000 habitantes, México 25, Argentina 92, Venezuela 38, Perú 29 y Colombia 29.

¿Y qué puedes hacer tú para evitar el cáncer de mama?

La mejor medicina en este caso es la preventiva.

Para empezar mantén un estilo de vida saludable.  De acuerdo al World Cancer Research Fund, científicos ingleses aseguran que un 42% de los casos de cáncer de mama podrían ser prevenidos mediante la reducción en el consumo de alcohol, el aumento en la actividad física y manteniendo un peso adecuado.

Otro punto importante es hacerte la mamografía regularmente de acuerdo a las indicaciones de tu ginecólogo.  Si eres de las que nunca recuerdas hacer tu cita para someterte a este examen te invito a leer el artículo que escribí hace unos meses con un truco para que no se te olvide cuando te toca tu próxima mamografía.

Y quizá el punto más importante es aprender a conocer tu propio cuerpo para detectar cambios que te estén indicando un posible problema.

Creo que la imagen que comparto contigo a continuación ofrece una guía muy clara y gráfica de 12 de los síntomas del cáncer de mama.  Ni tus senos ni los míos son limones, pero cuando sabemos visualmente que es lo que estamos buscando en ellos cuando los revisamos (cada vez que te duchas), es más fácil reconocer cualquier anomalía en ellos.

Recuerda que tu cuerpo es el santuario de tu alma. En lugar de luchar contra él, intenta mejor vivir en armonía con todo lo que te ofrece.

¡Ama tu cuerpo, cuídalo, respétalo y protégelo!

Haz clic en la imágen para verla más grande.