Tu voz: Encontré mi vocación después de los 40

Participación ganadora del concurso “Lo que hice por primera vez después de los 40”

Por Mónica López

Después de los 40 mi vida cambió y hoy mi plenitud es increíble con proyectos y propuestas que superan a las que tuve en otros momentos de mi vida.

Tuve mi familia, mis hijos -que son lo más lindo de la vida-  y mucha felicidad, pero cuando todo parecía transcurrir tranquilamente la vida me golpeó fuerte, porque me dejó sola a cargo de la familia.  Sufrí, lloré, me enojé, pero no me decaí. ¡Salí!

Si, salí al mundo con otra actitud: Le puse el pecho y decidí que era el momento mío, todo dependía de mí y eso me dio mucha fuerza.

Estudié y me recibí de profesora de Lengua y Literatura a los 45 años. Sí, me recibí de profesora y con toda la ilusión puesta en un futuro desconocido que se abría frente a mi… conseguí mis primeras escuelas… trabajé y aprendí desde el llano.

Hice el camino con fuerza y mucha ilusión.

Hoy que me faltan unos meses para cumplir 50 años vivo de mi profesión, estudio en la Universidad Nacional de Rosario para obtener una Maestría en Literatura y me siento dueña de mi vida.

Por esto yo digo que comencé después de los cuarenta, tomé fuerzas de mi experiencia y de mi sentido común para construir el camino que creía conveniente para esta etapa de la vida.

Y para sellar esta reflexión, lo más importante: “¡Descubrí mi vocación!” Disfruto enseñando y conviviendo con los adolescentes su aprendizaje y una parte del camino de nuestras vida.

Me mantiene viva, joven e ilusionada el saber que cada mañana me levanto a realizar una tarea que me completa como persona, ciudadana y mujer. ¡Me da felicidad!

Y lo descubrí a los 40ymás.

Tu voz: Después de los 40 renací y aprendí a disfrutar de la vida

Participación ganadora del concurso: “Lo que hice por primera vez después de los 40”

Por: Fanny Villagra

Nunca me gustó festejar mis cumpleaños, siempre prefería que mi marido me invitara a cenar fuera.  Pero ese año fue diferente, cumplía 40, era un número al que la mayoría de las mujeres le tememos, pero yo quería “tirar la casa por la ventana”.  Así lo hice, una gran fiesta de gala, con mi familia y amigos.

Pero ahí quedó todo, la vida continuó igual.  Mis cuarenta continuaron igual.

Sin darme cuenta muy bien como pasó todo, como tan rápido llegue a esa situación, el día que cumplí 43 años fue el mas triste de mi vida: se me vino el mundo encima, solo vi oscuridad, solo quise desaparecer, solo quise irme con él…

El amor de mi vida, el padre mis hijos, mi amigo, mi amante, fue al cielo a convertirse en mi “ángel”.

Allí se marcó mi vida, allí sentí que se acababa, que ya no tenia mas nada que hacer acá.  Mis hijos grandes, casi con sus vidas armadas.  Sentía que nadie me necesitaba, que no le hacía falta a nadie, es decir, me sumergí en una absoluta obscuridad.

La depresión comenzó a mandar en mi vida. Llene mi cuerpo, mis sentimientos, emociones, y pensamientos de medicamentos.  No quería sentir, ver, pensar, nada, no quería VIVIR.  La vida continuaba, todo seguía su curso, los momentos pasaban, pero yo no me sentía allí, yo sentía que el tiempo se había detenido.

Una mañana desperté, abrí la ventana de mi habitación, había un bello sol iluminando y dando su calor, corría una brisa que tocaba mi piel y lograba hacerme “sentir”. Sentir…ese era mi miedo.  No sabía si volvería a sentir amor, pasión, dolor, rabia. ¡Nada! Solo deseaba sentir algo.

Pero logré darme cuenta que estaba viva, que respiraba, y me sentí agradecida por eso.

En ese momento tomé una gran decisión: decidí que volvería a VIVIR.

A mis 40 y tantos, VOLVI A NACER.  Sentí que era otra mujer, sentí que me debía a mi misma el volver a quererme, volver a ser yo misma, única, feliz.

Nunca dejé de serlo, pero durante 23 años fui más esposa, madre, compañera.  Las mujeres nos dejamos un poco de lado.

No hice nada extraño, nada fuera de lo común, no me tiré en paracaídas, ni he aprendido a bailar Tango, pero he logrado otras cosas importantes, como sentir que soy otra persona, otra mujer, que aprende de a poco a vivir, que aprende a sentir, a seguir mi camino con la frente en alto, sin importar lo que piensen los demás, sin importar si les gusta o no quien soy ahora.  Solo me importa estar bien conmigo misma, quererme tal como soy, respetarme.

Aprendí que las cosas simples de la vida son importantes, el disfrutar un día soleado o tan solo encantarme con una luna llena que ilumina mi jardín.

Aprendí a amar sin esperar nada a cambio…  a dar, entregar, hacer feliz a los demás.

Aprendí a agradecer por todo lo bello que la vida me ha entregado y lo que me sigue entregando.

Aprendí a valorar y a aceptar a las personas tal como son, sin pretender cambiarlas…  y a la vez aprendí que no debo cambiar yo por nadie, tan solo por mi misma.

Aprendí a sentir que estoy en la mejor etapa de mi vida, con una madurez justa, con la juventud dentro de mi corazón, con ganas de hacer cosas, moverme por esta tierra, descalza, sintiendo cada partícula de mi cuerpo, tan solo eso sentir.

Aprendí a mirar la vida con ojos positivos, abriendo los brazos para recibir el amor, la abundancia y la energía que emana de la vida.

Aprendí a dejar el pasado atrás, solo a quedarme con los hermosos momentos vividos…  Aprendí a no angustiarme por el futuro, porque no sabemos que pasará mañana…  Aprendí a disfrutar el hoy, ahora, este momento es cuando estoy respirando, suspirando…

Hoy puedo decir con absoluta certeza, alegría y agradecimiento, que lo que hice por primera vez a mis 40 y tantos es ¡RENACER A LA VIDA Y CONVERTIRME EN UNA NUEVA MUJER DE 45 AÑOS!

Tu voz: Después de los 40 aprendí que SI soy capaz de muchas cosas

Participación ganadora del concurso: “Lo que hice por primera vez después de los 40”

Por: Dora Cecilia Martínez Cruz

Desde niña siempre fui gordita, no exagerado pero si rellenita.  El agravante mayor es que en casa me decían que, comparada con mis hermanos, yo era la menos notable, la que “menos aptitudes tenía para algo”, si así se puede expresar.  Por ese mismo motivo crecí llena de inseguridades y convencida que no era capaz de lograr nada altruista.

Después de los 40 me convertí en una mujer algo obesa y muy sedentaria; esto comenzó a afectar mi salud, en especial la de mis extremidades inferiores.  Después del embarazo de mi única hija, las venas várices hicieron de las suyas en mis piernas.  El dolor fue incrementando con los días, al igual que mi negativa a asistir a paseos donde hubiera piscina o al mar, para no mostrar las piernas.  En fin, tuve que ser sometida a una cirugía, en la cual extrajeron la vena safena de ambas extremidades.

El cirujano me dijo que a partir de ese momento tenía que ayudar a mis piernas, y la circulación sanguínea de las mismas, para evitar males mayores.  Además debía bajar de peso, ya que al faltar esta vena tan importante, sumado al sobrepeso, solo el ejercicio podía lograr que mi organismo funcionara normalmente.

Hace ocho años ingresé por primera vez a un gimnasio y comencé una rutina de ejercicio cardiovascular, pero con el tiempo, y al no ver avances significativos, como que fui perdiendo el interés y se convirtió para mí en una rutina obligatoria y nada más.

A los seis meses de ir al gimnasio, subí a ver la sala de aeróbicos porque me habían dicho que éstos ayudan a quemar grasa y además es una disciplina muy bonita y divertida a la vez.  Me animé y subí un día a la primera clase, pues como no bailo mal creí erróneamente, como todas las personas, que por este hecho se me facilitarían los aeróbicos.  Pues me di un palmo de narices. Duré 10 minutos a lo sumo en aquella sala y me sentí la persona más torpe del mundo, así que tomé la decisión de irme del salón y no volver a pasar ni por el frente.

A los seis meses de esta negativa experiencia, mi hija se matriculó en el gimnasio también y cierto día me dijo:   “Mami, subamos a hacer aeróbicos”.  Ante mi negativa ella me dijo que se comprometía a guiarme para que fuera tomando confianza.  Así fue entonces mi comienzo en los aeróbicos.  No fue fácil y aún me falta demasiado, pero con constancia y dedicación, he logrado muchas cosas como bajar de peso, manejar a la perfección mi lateralidad, ejercito mi cerebro, he aprendido muchas cosas y ya he ganado tres maratones de aeróbicos en la modalidad “Máster”.

Ahora, dentro de esta misma disciplina, por fin he cumplido el mayor sueño de mi vida que es bailar salsa de exhibición.  Este año inicié mis clases y ha sido maravilloso.

Por eso les digo a mis amigas de 40ymás, que no escuchen cuando se refieren a ellas como personas incapaces, porque puede ser que no tengamos aptitudes para algunas cosas, pero debemos darnos la oportunidad de descubrir cuáles son las que poseemos.

Esto fue para mí el mayor crecimiento personal y moral en mi vida.  Por fin gané el reto que me impuse a mí misma.  Me demostré que SI puedo lograr muchas cosas, que no tenemos por qué saberlo todo y mi ego se siente halagado hoy en día, cuando mis propias compañeras de ejercicio, me dicen: “¡Cómo coordinas de bien en los aeróbicos! ¿Cuántos años llevas practicándolos?” O cuando me dicen “¿Puedo hacerlos a tu lado para lograrlo yo también?” O el último halago de otra compañera que me dijo:   “Qué bonito bailas la salsa, qué armonía tienes, bailas hermoso como una profesional, da gusto verte bailar, qué envidia no poderlo hacer así de bien…”  Yo simplemente le contesté: tú sigue con constancia y paciencia y llegarás muy lejos.

Entonces amigas mías, aprendí después de los 40, que soy valiosa, que tengo capacidades únicas en mí, que puedo ser inspiración y motivo de imitación para muchas personas. Después de mis 40, me convencí de todo lo contrario a lo que me dijeron a lo largo de mi vida: QUE SI SOY CAPAZ DE MUCHAS COSAS, NO IMPORTA LA EDAD. PARA MÍ LA EDAD, ES SOLO UN NÚMERO, QUE SOLO ES IMPORTANTE PARA MI MÉDICO.

Ellas lo hicieron por primera vez después de los 40

Hoy tengo el gusto enorme de anunciar a las ganadoras del concurso “Lo que hice por primera vez después de los 40”.

Debo confesar que fue un verdadero reto elegir a las ganadoras ya que todas, absolutamente  todas las participaciones que recibimos (¡que fueron muchísimas!) son realmente EXCELENTES.

Quiero agradecer de todo corazón a cada una de las participantes por compartir sus historias que son  motivadoras y conmovedoras a la vez.  Historias de logros que reflejan todo lo que es posible cuando nosotras decidimos que así lo sea: terminar nuestros estudios, abrir nuestro propio negocio, comenzar a hacer un deporte, disfrutar plenamente de la vida, ser madres, ser nosotras mismas y ser todo eso que deseamos SER, sin limitaciones ni complejos.

Las tres historias ganadoras representan diferentes facetas de nuestro gran mundo de posibilidades por hacer después de los 40.  Sus historias serán publicadas en este espacio de 40ymas.com durante el mes de marzo, que es el mes en el que se celebra el Día Internacional de la Mujer y también el segundo aniversario de 40ymas.com.

Y ahora si… las ganadoras (en orden alfabético) son:

¡Muchas felicidades y gracias a todas por su participación!

Las invito a seguir demostrándole al mundo que la edad nunca será un obstáculo para lograr nuestros sueños.