Viviendo deprisa

“Tenía tanto que hacer que ya ni me dio tiempo de llegar a la reunión de mis amigas…”, “corrí todo el día pero no me alcanzaron las horas para llamarle a mi madre…”, “llegue tan tarde de trabajar que ya estaban dormidos los niños…”

Cuando vivimos nuestra vida enfocadas solamente en lo que deseamos alcanzar en el futuro nos arriesgamos a que, en el deseo de llegar pronto a ese lugar que pensamos que queremos llegar, lo único que logremos sea sentir que nos pasamos la vida corriendo.

Corremos cada vez más rápido porque así sentimos que nos acercamos más pronto a nuestro objetivo.  Vivimos  corriendo aunque tropecemos, pues creemos que esos tropiezos son los retos que nos hacen levantarnos con más ganas de seguir corriendo.  Corremos porque creemos que estar en constante movimiento es mejor que no hacer nada.

Pero la mayoría de las veces por hacer de nuestras vidas una carrera hacia el futuro nos olvidamos de lo que realmente vale la pena en el PRESENTE.

Nos olvidamos de las personas que están a nuestro alrededor.  Nos olvidamos de detenernos de vez en cuando por un momento a disfrutar del paisaje.   Nos olvidamos de conectarnos con nosotras mismas. Perdemos de vista esas “pequeñeces” que son las que en realidad enriquecen nuestra vida… ¡y todo por vivirla deprisa!

El secreto para SER realmente feliz es vivir y disfrutar plenamente de cada momento PRESENTE.

Cuando el futuro – en lugar de tu momento presente – se convierte en tu máxima prioridad, lo único que estás haciendo es desgastando tu energía para “ganar” una carrera que ni siquiera existe.

¿Y tú… vives plenamente el hoy o vives corriendo hacia el mañana?

Yo me defino a mi misma

Tres palabras.

Hace un par de semanas invité a las más de 40 mil seguidoras de 40ymas.com en Facebook a compartir las tres palabras que mejor describen lo que para ustedes significa ser una mujer de más de cuarenta.

Seiscientas palabras.

Como sucede siempre que las invito a la reflexión, el corazón de muchísimas se desbordó por compartir cómo cada una de ustedes se define a sí misma.

No cómo nos define la sociedad.  No cómo nos define nuestra familia.  No cómo nos define nuestra pareja.  Sino cómo TU te defines a TI MISMA.

Más de 600 palabras fueron incluidas en sus comentarios.  De esas 600, son 20 palabras las que más veces se repitieron en sus respuestas.  Veinte palabras que resuenan en nuestro interior, en TÚ interior como la definición de lo que TÚ eres… de lo que yo SOY.

Esas 20 palabras TUYAS son la inspiración del video que comparto a continuación.  Un video que he creado a partir de las definiciones más hermosas que pueden existir sobre lo que significa ser una mujer de 40ymás.

Espero que te guste porque es parte de TU creación… es como TÚ te ves y te relacionas contigo misma… es lo que TU ERES:

¡Una mujer maravillosa!

Visita 40ymasTV para ver éste y todos los videos de 40ymas.com

Tu voz: Ser una abuela joven

Como bien dice la canción de Pedro Navajas “La vida te da sorpresas,  sorpresas te da la vida ¡ay Dios!” y una de las mayores sorpresas que muchas mujeres de nuestra edad se llevan es cuando reciben la noticia de que van a convertirse en abuelas.

En mi caso particular, no he tenido esa experiencia y debido a la edad de mi hija creo que todavía me faltan varios años para escuchar a un niñito o una niñita llamándome “abuelita”.

Pero aun así me sentí identificada con el relato de Brigitte Gibbs que comparto hoy con ustedes ya que estoy segura de que si eso me sucediera a esta edad reaccionaría exactamente de la misma manera que lo hizo ella.

Brigitte Gibbs es una amiga de 40ymas que cumple 45 años este mes y que vive en Ecuador. Brigitte, quien se caso hace 26 años y tiene tres hijos y un nieto de tres años, está por comenzar a estudiar la carrera de periodismo.

Ella disfruta mucho escribir sobre situaciones que ha vivido, conversaciones que ha sostenido con alguien o sobre sus recuerdos.  Después de muchos años de búsqueda ha encontrado, ya como mujer de más de 40, su pasión en la escritura.

Estoy segura que muchas amigas de 40ymas se identificaran con su relato sobre qué es lo que significa ser una abuela joven.

Abuela de las cuatro décadas

Por: Brigitte Gibbs

¿Abuela a los cuarenta? No, nunca lo pensé, ni loca, ¡ni en pesadillas! “Que va, yo espero que me llamen abuela después de los 50”, decía yo cuando me preguntaban a qué edad quisiera tener nietos.

Pero como en la vida nada está escrito ni dicho… ¡zaz!, de repente el baldazo de agua fría: “Oiga ma, voy a ser papá.”¿Qué? ¿Cómo dijiste? ¿Con quién? “Con mi novia ma, con quien más va a ser.”¿Y de cuantos meses está? “De dos nomás.”

¡No es posible!  Me pongo a sacar cuentas de cuantos años voy a tener cuando nazca el bebé y resulta que voy a tener 42 bien cumplidos. No, no puede ser… ¿yo abuela a ésta edad? No ha de ser cierto (me digo para mis adentros tratando de consolarme), se habrán confundido de resultado en la clínica. Todavía estoy joven, me siento joven, me veo todavía joven… no, no puede ser que me esté sucediendo esto A MÍ.

¿Tendré que cambiar mi look… mi forma de vestir, de peinarme y de hablar? ¡Creo que estoy más traumada que mi propio hijo!

En fin, me demoré algunos meses para asimilar este acontecimiento que se me venía encima. Mi esposo, apenas supo que iba a ser abuelo, exclamó a gran voz: “¡Tiene que ser un varón!”  Y después  de los nueve meses, ¡varón mismo fue!

El día en que nació Matías le vimos todos los parecidos y no parecidos con el papá y con el abuelo, por supuesto.

Lo que puedo decir ahora cuando me preguntan que se siente ser una abuela de las cuatro décadas es que es como retroceder en el tiempo y volver a ver a tu hijo pequeño con los mismos ademanes, travesuras y gestos; los mismos ojos azules y el pelo dorado;  las mismas gracias y, conforme va creciendo, hasta el mismo tono de voz.

Lo bueno de ser abuela a los 40 es que cuando te encuentras con alguien que no sabe quién es ese niño que te acompaña casi siempre te dicen: “Que lindo su hijito, ¿es su último?” No, como va a creer, imagínese yo de mamá a ésta edad… es mi nieto. De repente ponen cara estupefacta y exclaman: “¡No que va, si usted parece de 35!

Que piropo tan bien dicho, ¡ahora sí que me gustó ser abuela a los 40!