Las 5 emociones naturales

Algo que toda mujer de más de 40 sabe muy bien es que cada una de nosotras es, sin lugar a dudas, la creadora de nuestra propia vida.

Cada una de nosotras tenemos la capacidad de decidir que queremos SER en esta vida y contamos con todas las herramientas necesarias para CREAR la vida que deseamos.

Así como un pintor usa el lienzo y los colores como herramientas para crear su obra llamada pintura, o un poeta tiene acceso al papel y el lápiz como herramientas para crear su obra llamada poema, cada una de nosotras cuenta con herramientas innatas para crear nuestra obra maestra llamada vida.

Estas herramientas son las 5 emociones naturales que todas conocemos como: (1) la aflicción, (2) la ira o el enojo, (3) la envidia, (4) el temor, y (5) la máxima emoción y la única que todos en este mundo realmente necesitamos: EL AMOR.

Las emociones naturales son nuestros dones.  Existen dentro de nosotras para experimentarlos sin represiones ni límites.

Desafortunadamente, la mayoría de nosotras nos pasamos la vida reprimiendo continuamente las emociones naturales.  No es de sorprenderse cuando hemos crecido escuchando a nuestras personas más queridas decirnos una y otra vez frases como “el que se enoja pierde” y “las niñas bonitas no lloran”.

Cuando reprimimos nuestras emociones naturales lo único que conseguimos es convertirlas en reacciones que nada tienen que ver con emociones y que por no ser naturales no nos ayudan a ser nosotras mismas y a crear la vida que deseamos.  Cuando no dejamos que esas emociones fluyan, lo único que logramos es bloquear nuestro crecimiento como seres creativos y capaces de amar.

En el video que comparto hoy con ustedes he intentado comunicar con imagenes y frases simples precisamente lo que significan cada una de las emociones naturales y lo que sucede cuando las reprimimos y no las usamos como herramientas para crear esa vida plena y feliz por la cual todas y cada una de nosotras estamos en este mundo.

¡Espero que lo encuentres interesante y útil!

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Video: 10 consejos para mantenerte de buen humor

¿Te has preguntado alguna vez como es que hay personas que parecen estar siempre de buen humor?

En realidad, aun si tenemos una actitud positiva y hemos decidido tener una vida feliz, hay momentos en que nos enfrentamos con situaciones que simplemente nos ponen de pésimo humor.

La mayoría de las veces es fácil reconocer que es eso que nos ha alterado y entonces podemos trabajar internamente para que no nos afecte más.

En otras ocasiones, sin realmente entender el por qué, a muchas de nosotras nos dan rachas de mal humor y es entonces cuando es bueno saber que podemos hacer para evitarlas y sentirnos nuevamente serenas y en paz.

Algunos de los remedios contra las rachas de mal humor son preventivos, es decir, son cosas que debemos incluir en nuestra rutina ya que nos ayudan a mantener en alto nuestra auto-estima y nos recuerdan cotidianamente que a las primeras personas a las que debemos cuidar y consentir en este mundo somos a nosotras mismas. ¡Eso es algo que sin lugar a dudas nos mantiene de buen humor!

Otros son remedios que podemos usar en el momento en que sentimos que nos empieza a salir el “carácter Latino” y nos comienza a “hervir la sangre” por un enojo.

Este video incluye diez consejos que puedes encontrar útiles para mantener el buen humor, así como para evitar y/o salir rápidamente de uno de esos episodios de mal humor que sin ser invitados llegan a aparecer en nuestras vidas… todo lo que debemos hacer es ¡CREER EN NOSOTRAS MISMAS Y EN NUESTRA CAPACIDAD DE VIVIR SIEMPRE FELICES!

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Tu voz: “El síndrome de Simba”

Si bien es cierto que cada una de nosotras tenemos nuestra muy particular forma de vivir los cambios y enfrentar las verdades con las que nos topamos en la vida, son pocas las mujeres que tienen el don maravilloso de usar elocuentemente la palabra escrita para expresar sus sentimientos sobre un tema tan profundo.

Hoy comparto con ustedes una hermosa reflexión de una mujer de 40ymás que lo hace fabulosamente bien: Yolanda Arellano Brun.

Yolanda es comunicóloga de profesión, pero también es muchas cosas más.  Dejo que esta mujeraza sensible y alegre se presente con sus propias palabras: “Me  llamo Yolanda Arellano Brun, nací hace 44 años en la Ciudad de México, lo cual sin duda alguna, me hace poseedora de un cierto grado de locura…

Estudié toda  la vida en colegio de monjas y sistema tradicional de educación.  Al terminar el bachillerato quise ser arquitecta y estudié dos semestres de la carrera hasta que decidí que quería dormir.  Finalmente me titulé como licenciada en Comunicación y trabajé en el área de publicidad, medios y mercadotecnia durante varios años. Actualmente estudio traducción e interpretación y el resto del tiempo lo dedico a mis dos hijos, a mi marido y a hacer lo que me gusta. He vivido algunos años en el Caribe siguiendo a mi esposo en sus proyectos de hotelería. Amo leer, escribir, viajar y conocer diferentes culturas;  el arte, conversar, oir música, el cine, cocinar, y juego tenis aunque bastante mal.”

Las frases favoritas de Yolanda son: “Escucha tus voces interiores antes de que llegues a ser un Don Nadie con éxito” y “A las personas hay que quererlas, no entenderlas”.

El síndrome de Simba

Por: Yolanda Arellano Brun

El Rey León es para mí una de esas películas que encierra una sabiduría sobre circunstancias que todos vivimos en algún momento de nuestras vidas: la desobediencia, la traición, la vergüenza, la culpa, el auto-conocimiento, la evasión, la amistad, los reencuentros, el perdón y por supuesto el amor que al final del día es el centro de todo, el sentimiento maestro.

Ahora bien, quizá ustedes se pregunten ¿Qué es el síndrome de Simba?

Pues bien, para mí este síndrome se da cuando sufrimos el encuentro con una verdad que de frente se nos lanza a la cara y el shock es tal que tenemos que huir para poder digerirla – tal como Simba lo hace tras la muerte de su padre, lleno de culpa, remordimiento y sobre todo de una infinita tristeza.

Es que a veces nos pasan cosas que nos sacuden desde el fondo, y no crean que estoy hablando forzosamente de acontecimientos demasiado traumáticos, no, pueden ser las palabras que alguien nos dice, un programa de televisión, la música, o el voltear a examinar nuestra vida y ver que realmente, y para decirlo en el más entendible de los lenguajes: “La hemos regado gacho” (nos hemos equivocado gravemente).

Es entonces cuando muchos de nosotros salimos disparados buscando alejarnos, con nuestro enojo y vergüenza, porque no queremos ni que nos dé el sol.

Reconozco que para mí el hecho de hacer esto es realmente terapéutico, e invariablemente suceden dos cosas. La primera es que de tanto pensar y pensar puedo lograr un pasito más en el auto-conocimiento y me entiendo un poco más a mí misma, y la segunda es que al igual que Simba encuentro mi versión personal de Rafiki que me recuerda quien soy, las cosas que quiero, las cosas que me importan y las cosas que he determinado que guíen mi vida, que en un mundo tan acelerado y loco y por tantas circunstancias ajenas a mí suelo perder de vista más veces de las que quisiera. Y así finalmente logro darme cuenta de hasta dónde he metido la pata.

Durante todo este proceso paso de sentimiento en sentimiento y una parte de mí me alucina, “me cae gorda”, se enoja conmigo, me regaña, etc., etc., mientras la otra analiza las razones y me da consejos, me entiende, me apapacha y me dice que al final del día yo soy lo mejor que tengo y sólo yo puedo tener la fuerza de enderezar las cosas que no están bien, de regresar y ocupar el lugar que me corresponde en el “Círculo de la vida”; que las cosas buenas y malas que hago son experiencias que me hacen mejor persona, más humana, más comprensiva, más tolerante y que la primera persona a la que debo amar, respetar y perdonar es a mí.

Todo este show es lo que yo llamo “El Síndrome de Simba” y ¿saben qué?… he aprendido que siempre, siempre, vale la pena.

Cómo descubrir tu pasión

Una de las preguntas que muchas mujeres nos hacemos cuando llegamos a los 40 años de edad es la siguiente: “¿Y ahora…qué es lo que quiero hacer con el resto de mi vida?”

Antes de los 40 nos habíamos encontrado tan ocupadas haciendo carrera, ganando dinero, criando a nuestros hijos y cuidando de los demás, que cuando por fin tenemos la oportunidad de hacer lo que nosotras queremos, nos damos cuenta de que no tenemos ni la menor idea de qué es exactamente lo que deseamos hacer con nuestra vida.

La  realidad es que no es nada difícil descubrir cuál es nuestra pasión y propósito en esta vida.  Nuestra pasión, aquello que nos da gozo y felicidad y que nos motiva a llevar una vida plena,  es algo que muy adentro de nosotras ya lo sabemos. Todo lo que necesitamos hacer es descubrirla y disfrutar creándola cada día.

Y cuando digo “descubrir” me refiero precisamente a esto: debemos eliminar esas “capas” con las cuales hemos “cubierto” nuestra pasión.  Una vez que removemos las capas de miedo e incertidumbre nuestra pasión es evidente.

Estos son algunos consejos que te pueden ayudar a descubrir tu pasión y propósito en esta vida:

Vuelve a ser una chica curiosa

Cuando pasamos de los 40 años generalmente ya nos hemos creado una rutina diaria bien definida, al igual que un círculo de relaciones establecido y, en cierto sentido, hemos creado una forma bastante limitada y hasta aburrida de ver las cosas. Lo que debes hacer es recordar esa curiosidad que sentías cuando eras más joven y desarróllala nuevamente.  No te de pena hacer preguntas, retorna mentalmente a tu niñez y obsérvate disfrutando la vida con pasión.  Muchas mujeres descubren que su pasión se encuentra en algo que amaban durante su infancia o adolescencia y que habían “cubierto” con temores y dilemas.

Atrévete a cruzar fronteras

Para identificar tu pasión es probable que debas salir de tu zona de confort y que te sea necesario cruzar algunas fronteras físicas e ideológicas. Es posible que necesites hacer algo fuera de tu núcleo social, zona geográfica, o hasta de tu generación.  Siempre ten en mente que una parte importante del aspecto creativo requiere que vivas experiencias nuevas.

Pierdes algo, ganas mucho

El descubrir tu pasión puede ser un proceso complejo. Cuando cambias de carrera o decides comenzar algo nuevo en tu vida, puedes llegar a perder tu estatus, título y afiliaciones asociadas a lo que estabas haciendo anteriormente.  Olvídate de eso y ¡concéntrate en el sentimiento de libertad y en que estás siendo TÚ y que estás haciendo exactamente lo que TÚ deseas!

Adapta tus relaciones

Tu familia y amigos ya se han hecho una idea propia de quién eres, qué te gusta hacer y cual es “tu papel”, y si cambias esto, es normal que tus relaciones también cambien. La mayoría de las mujeres que descubren su pasión se han dado cuenta de cómo sus relaciones, especialmente de pareja, también se han transformado radicalmente.  ¡El secreto esta en simplemente rediseñar tus relaciones para afirmar esa NUEVA versión de ti misma!

Disfruta dejando huella

Lo más probable es que hasta ahora has estado enfocada en lograr el éxito en el ámbito profesional y en el personal.  Pero cuando identifiques esa pasión que abrirá la siguiente etapa de tu camino en la vida, te darás cuenta que, como muchas mujeres, tu interés estará más bien en hacer algo en beneficio de la comunidad y las generaciones por venir.  El resultado de esto es que la mayoría de las mujeres que descubren su pasión dejan huella por donde caminan.